
jueves, 24 de enero de 2008
La cualidad misteriosa.

sábado, 5 de enero de 2008
Distintos, pero iguales....

Pensaba en eso de la diversidad, y resulta paradójicamente difícil poder definirla.
El ser humano, fluye en un accionar conductual, enmarcado en la Cultura a la que pertenece. Sin embargo, por mucho que disten las cuestiones culturales en el planeta, según reconocidos antropólogos, existen características originales que definen al humano como tal y lo clasifican con el sello de la especie, distinguiéndolo inevitablemente del resto de los seres del reino animal.
1.-Distinción de los colores y visión tridimensional.
2.-Aparato emocional como estímulo para el aprendizaje y la conducta.
3.-Lenguaje verbal simbólico.
4.-Capacidades para la planificación logística y la responsabilidad.
5.-Bipedestación, mano prensil y oposición del pulgar.
6.-Coordinación visión-cerebro-mano.
7.-Expresión facial de la emoción.
Con respecto a éste último punto, nadie duda de que todos los humanos desarrollan conductas similares ante estímulos que se descifren como dolorosos, alegres, tristes, asquerosos, temerosos, etc: todas estas reacciones están codificadas bajo un patrón común y preestablecido que se evidencia ante el estímulo correspondiente: por supuesto, solo si es posible llevar a cabo una perfecta coordinación entre las descargas de las neuronas motoras corticales si estas se encuentran íntegras, si además son capaces de transmitir el estímulo a los músculos faciales, y además si éstos tienen la capacidad de contraerse o relajarse según sea necesario.
La distinción de los colores y visión tridimensional, que también constituye un rasgo distintivo, también es condicionada por la integridad y salud de los ojos, los nervios oculares, y el cerebro que descifre la información, la ordene, la integre y la interprete. También toda esta escena es imperiosamente necesaria para la coordinación visión-cerebro-mano, además de unas manos sanas, brazos que puedan cumplir con el pedido cerebral, músculos competentes y aprendizaje adecuado.
Tan necesaria es la mano a la actividad prensil, como lo son las piernas a la bipedestación, además de la columna, médula, músculos de la espalda y tórax, cervicales, etc, etc.
Durante años al igual que, supongo, muchos otros, me he preguntado qué define al humano. Por más que relea listas inmensas de características y cualidades, siempre encuentro que seres humanos que he conocido, quedan fuera de esas condiciones.
¿Es la diversidad, entonces, nuestro rasgo en común? Quizá, siquiera, diversidad y similitud, sean vicariantes sistémicas, necesariamente paradojales.
