jueves, 29 de mayo de 2008

de - mentes...

"¿Cómo pueden reducirse a procesos cerebrales y términos neurocientíficos moléculas, potenciales de acción y circuitos neuronales, los pensamientos y las emociones?
Antes de la identificación atómica del hidrógeno y el oxígeno, el agua era tan sólo un líquido que se encontraba en la naturaleza, con la mayor vulgaridad, pero pronto se advirtió que en un medio muy frío el agua se convierte en sólido o en polvo, mientras que sometida al calor se transforma en vapor. Más tarde, al conocer su composición molecular, debió de extrañar cómo de dos átomos de un gas (hidrógeno) y uno de otro gas (oxígeno) emergía un producto totalmente distinto: el Agua.
Aceptando que es un ejemplo muy simplificador, puede ser útil para comprender lo que aún hoy no conocemos: cómo de unas moléculas, y unas redes neuronales puede emerger un deseo, un sentimiento o una melodía musical. No se trata de "reducir" la actividad cognitiva a la interacción molecular.
La conginción (la conciencia) no es otra cosa que esta interacción molecular. El hambre es la excitación de unas neuronas del hipotálamo, de forma parecida a como un deseo, un recuerdo o una música son la excitación sincrónica de unos cuantos miles de neuronas del córtex. Así de simple, de complejo y de bello. ¿Que mejor que la naturaleza física alcance el encanto, la eficacia y el esplendor de la función mental?"
Nolasc Acarín Tusell, "el cerebro del rey"