sábado, 18 de octubre de 2008

Dar por dar


Dar y no recibir nada a cambio es casi un arte. Dificil, además.

Detras de lo que damos generalmente hay una intención. Mejor, peor, honesta, deshonesta. Dar sin esperar nada a cambio parece arduo.

Darle unos pesos a un chico en un subterraneo, por ejemplo, no es solución de nada, y hay quien dice, quizá con razón, que hasta puede agravar las cosas. Pero los pibes siguen ahí, y la fracesita remanida de "Ah, no, si quiere le compro comida, pero plata no porque despues se la gastan en cualquier cosa", sigue sonando mal.

Para todo pibe la vida debería ser jugar al flipper, mirar dibujitos, leerse una historieta, ir al colegio. Para todo pibe la vida debería ser mas que llegar entero al sanguche de la noche, o pensar si va a conseguir abrigo para el invierno.

Mas allá de que la realidad suele demostrarnos que estos chicos le dan el dinero a un adulto para el que "trabajan", ¿por qué alguien debería sentirse estafado si una persona de ocho años piensa, además de comer, en jugar?. Ojalá con esas monedas pudiera comprar una ficha y morirse de placer pegándole a una pelotita, o disparándole inofensivamente a marcianitos de mentira.

Por qué querríamos controlar mezquinamente el destino de algo tan pequeño como un puñado de billetes. Imaginen, entonces, loq ue haremos con los destinos del amor, de la amistad, de la comprensión que dependan de nosotros.

Dar es dar dice Fito Paez, y dice bien. Dar sin guardar esperanzas de que haya una recíproca. Sin esperar nada a cambio, ni un agradecimiento, ni nada. Dar por dar, sin aguardar recompensa, ni placer, ni gracias de nada. Dar porque corresponda.

Dar, quizá, sea cosa de guapos.

viernes, 25 de julio de 2008




...Y entoces, se escuchará una voz del mas allá, la voz de El Amor diciéndole a La Razón: -¿Qué has hecho de éstos hombres?-.
Y la razón temblará de miedo, como temblé la vez que rompí el vidrio con mi pelota.
(leí algo parecido por ahí....)

jueves, 29 de mayo de 2008

de - mentes...

"¿Cómo pueden reducirse a procesos cerebrales y términos neurocientíficos moléculas, potenciales de acción y circuitos neuronales, los pensamientos y las emociones?
Antes de la identificación atómica del hidrógeno y el oxígeno, el agua era tan sólo un líquido que se encontraba en la naturaleza, con la mayor vulgaridad, pero pronto se advirtió que en un medio muy frío el agua se convierte en sólido o en polvo, mientras que sometida al calor se transforma en vapor. Más tarde, al conocer su composición molecular, debió de extrañar cómo de dos átomos de un gas (hidrógeno) y uno de otro gas (oxígeno) emergía un producto totalmente distinto: el Agua.
Aceptando que es un ejemplo muy simplificador, puede ser útil para comprender lo que aún hoy no conocemos: cómo de unas moléculas, y unas redes neuronales puede emerger un deseo, un sentimiento o una melodía musical. No se trata de "reducir" la actividad cognitiva a la interacción molecular.
La conginción (la conciencia) no es otra cosa que esta interacción molecular. El hambre es la excitación de unas neuronas del hipotálamo, de forma parecida a como un deseo, un recuerdo o una música son la excitación sincrónica de unos cuantos miles de neuronas del córtex. Así de simple, de complejo y de bello. ¿Que mejor que la naturaleza física alcance el encanto, la eficacia y el esplendor de la función mental?"
Nolasc Acarín Tusell, "el cerebro del rey"

sábado, 16 de febrero de 2008


Leí ese cuento alguna vez, pero me sige resultando difícil de creer: hasta el Dios más idiota hubiese optado por no sembrar manzanos.

jueves, 24 de enero de 2008

La cualidad misteriosa.


"Mantén unidos el alma sensible y el cuerpo animal para que no puedan separarse. Controla tu fuerza vital y te transformarás de nuevo en una criatura recién nacida. Cuando ahuyentes las visiones misteriosas de tu imaginación, lograrás alcanzar la pureza. Lo que da vida no exige posesión ninguna. Beneficia, pero pide gratitud a cambio. Lidera, pero sin ejercer autoridad."

TAO TE KING

sábado, 5 de enero de 2008

Distintos, pero iguales....


Pensaba en eso de la diversidad, y resulta paradójicamente difícil poder definirla.
El ser humano, fluye en un accionar conductual, enmarcado en la Cultura a la que pertenece. Sin embargo, por mucho que disten las cuestiones culturales en el planeta, según reconocidos antropólogos, existen características originales que definen al humano como tal y lo clasifican con el sello de la especie, distinguiéndolo inevitablemente del resto de los seres del reino animal.
1.-Distinción de los colores y visión tridimensional.
2.-Aparato emocional como estímulo para el aprendizaje y la conducta.
3.-Lenguaje verbal simbólico.
4.-Capacidades para la planificación logística y la responsabilidad.
5.-Bipedestación, mano prensil y oposición del pulgar.
6.-Coordinación visión-cerebro-mano.
7.-Expresión facial de la emoción.
Con respecto a éste último punto, nadie duda de que todos los humanos desarrollan conductas similares ante estímulos que se descifren como dolorosos, alegres, tristes, asquerosos, temerosos, etc: todas estas reacciones están codificadas bajo un patrón común y preestablecido que se evidencia ante el estímulo correspondiente: por supuesto, solo si es posible llevar a cabo una perfecta coordinación entre las descargas de las neuronas motoras corticales si estas se encuentran íntegras, si además son capaces de transmitir el estímulo a los músculos faciales, y además si éstos tienen la capacidad de contraerse o relajarse según sea necesario.
La distinción de los colores y visión tridimensional, que también constituye un rasgo distintivo, también es condicionada por la integridad y salud de los ojos, los nervios oculares, y el cerebro que descifre la información, la ordene, la integre y la interprete. También toda esta escena es imperiosamente necesaria para la coordinación visión-cerebro-mano, además de unas manos sanas, brazos que puedan cumplir con el pedido cerebral, músculos competentes y aprendizaje adecuado.
Tan necesaria es la mano a la actividad prensil, como lo son las piernas a la bipedestación, además de la columna, médula, músculos de la espalda y tórax, cervicales, etc, etc.
Durante años al igual que, supongo, muchos otros, me he preguntado qué define al humano. Por más que relea listas inmensas de características y cualidades, siempre encuentro que seres humanos que he conocido, quedan fuera de esas condiciones.
¿Es la diversidad, entonces, nuestro rasgo en común? Quizá, siquiera, diversidad y similitud, sean vicariantes sistémicas, necesariamente paradojales.