sábado, 18 de octubre de 2008

Dar por dar


Dar y no recibir nada a cambio es casi un arte. Dificil, además.

Detras de lo que damos generalmente hay una intención. Mejor, peor, honesta, deshonesta. Dar sin esperar nada a cambio parece arduo.

Darle unos pesos a un chico en un subterraneo, por ejemplo, no es solución de nada, y hay quien dice, quizá con razón, que hasta puede agravar las cosas. Pero los pibes siguen ahí, y la fracesita remanida de "Ah, no, si quiere le compro comida, pero plata no porque despues se la gastan en cualquier cosa", sigue sonando mal.

Para todo pibe la vida debería ser jugar al flipper, mirar dibujitos, leerse una historieta, ir al colegio. Para todo pibe la vida debería ser mas que llegar entero al sanguche de la noche, o pensar si va a conseguir abrigo para el invierno.

Mas allá de que la realidad suele demostrarnos que estos chicos le dan el dinero a un adulto para el que "trabajan", ¿por qué alguien debería sentirse estafado si una persona de ocho años piensa, además de comer, en jugar?. Ojalá con esas monedas pudiera comprar una ficha y morirse de placer pegándole a una pelotita, o disparándole inofensivamente a marcianitos de mentira.

Por qué querríamos controlar mezquinamente el destino de algo tan pequeño como un puñado de billetes. Imaginen, entonces, loq ue haremos con los destinos del amor, de la amistad, de la comprensión que dependan de nosotros.

Dar es dar dice Fito Paez, y dice bien. Dar sin guardar esperanzas de que haya una recíproca. Sin esperar nada a cambio, ni un agradecimiento, ni nada. Dar por dar, sin aguardar recompensa, ni placer, ni gracias de nada. Dar porque corresponda.

Dar, quizá, sea cosa de guapos.

1 comentario:

Carolina Bello dijo...

Citase 22 de Octubre de 2001
"(...)siento que mi bolsa de maiz se esta vaciando, porque toda mi vida di muchisimo, di lo mejor y recibi a cambio muy poco, e inclusiva las sobras (...)"

Siempre que se da, se espera algo.